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Prueba de manejo Toyota Yaris S: rompiendo moldes

El fabricante japonés no se conforma con ser una de las marcas más reputadas en el mundo de los todoterreno, ahora también aspira a ganarse su propio espacio en la parcela de los hatchback.

Prueba de manejo Toyota Yaris S: rompiendo moldes

El posicionamiento de Toyota en Colombia está muy enfocado al escarpado, al 4x4 y, en general, a los vehículos de más excelsas virtudes todoterreno; a decir verdad, un panorama muy diferente al que tiene en otras latitudes, considerando por lo demás que el portafolio internacional del fabricante japonés es mucho más que solo camionetas deportivas.

Si bien es cierto que en Colombia se han comercializado algunos automóviles de Toyota, como el Camry y el Corolla (que se reintrodujo justo el año pasado e incluye por primera vez una versión híbrida), el punto es que no han tenido el mismo éxito comercial que sus hermanos SUV, como el Toyota Prado Sumo, que ha sido el modelo más vendido de la marca en el país o la no menos virtuosa Rav4; por cierto, modelos que acaban de renovar su oferta local.

Todos estos antecedentes para indicar que el vehículo a prueba en esta ocasión hace parte de la estrategia de Toyota por conquistar segmentos en donde no tenía presencia en el país y por ello es refrescante la oferta que hace con su compacto Yaris, por ahora en su versión hatchback, pero estamos seguros de que su hermano sedán también aterrizará en algún momento en nuestro país.
 

Toyota le apunta a un nuevo segmento


El año pasado, el segmento hatchback en Colombia registró un total de 72.031 vehículos matriculados ante el RUNT, según cálculos de Fenalco y Andi; y es justamente a ese nicho al que Toyota le puso al ojo, para atacar rivales como el Volkswagen Polo, el Kio Rio y el Mazda 2; este último modelo líder de su parcela, considerando que el año pasado matriculó 3.295 unidades. Pues bien, el nuevo Toyota Yaris es el nuevo contendiente en ese segmento.

La idea de conquistar otros nichos implica que la marca no solo quiere ampliar su portafolio de productos en el mercado local, sino que además le da opciones a un perfil de cliente más joven y entusiasta al ofrecerle un vehículo con una buena dosis de deportividad, estilo y emoción.

Todo el conjunto ofrece un elaborado trabajo aerodinámico, en el que la fluidez es la norma en las líneas que trazan la carrocería; está decorado con detalles en color negro, incluidos los espejos retrovisores y el paral posterior; también se destacan las ventanas sin marco, el alerón trasero, el techo corredizo, los rines de aluminio bitono y unos sutiles biseles rojos que le dan calidez a zonas puntuales de la carrocería.Lo primero que impacta de este modelo, de origen brasilero, que se ofrece en una única versión (Sport), es la frescura de su original diseño, caracterizado por líneas y planos superpuestos, que generan una sensación de dinamismo. En el frontal se destaca la enorme parrilla, que sirve de base para soportar estéticamente las luces delanteras halógenas, de tipo proyector y con luz día DRL; por su parte, las exploradoras quedan integradas en una extensión casi flotante en los extremos delanteros de la carrocería.

En lo referente a dimensiones, el Yaris resulta 75 milímetros más largo, 35 milímetros más ancho y 21 milímetros más bajo que el Mazda 2 Sport, por lo que ofrece un conjunto perfectamente compacto y muy maniobrable en circuitos urbanos. El nuevo hatchback mide 4.145 milímetros de largo, 1.730 mm de ancho y 1.490 mm de alto, reservando 2.550 mm de distancia entre ejes. En este último rubro, la diferencia es de apenas 20 milímetros a favor del hatchback de Mazda, que tiene 2.570 mm. En lo que sí supera significativamente el Yaris al líder de su segmento es en capacidad de carga del baúl: el compacto de Toyota ofrece 310 litros, frente a los 220 del Mazda Sport.

La pinta es lo de más

En el habitáculo, lo primero a destacar es la buena ambientación deportiva que proyecta y gracias a la cual ofrece ese saborcito racing; en ese cometido contribuyen detalles como los tapizados negros del techo y de las sillas, con costuras en color rojo, así como el timón o el techo solar, que se puede ajustar para abrir total o parcialmente. Considerando que la cabina tiende a ser bien calurosa, le cae bien al Yaris que lo hayan dotado con un sistema de climatización automático de alto rendimiento, que no solo ofrece una gestión adecuada, sino que además favorece el menor consumo de energía; además, cuenta con un filtro de aire que contribuye a mantener un ambiente muy sano al interior de la cabina.

La visibilidad que ofrece el puesto de conducción es intachable y hay buena asistencia de los espejos retrovisores y de la cámara trasera en las maniobras de reversa; así mismo, la sujeción de las sillas es más que destacada y la posición de manejo se favorece porque la silla del conductor y el timón incluyen reglaje en altura; en todo caso, en este último se echa de menos la inclusión del reglaje en profundidad. Por otra parte, la comodidad de los ocupantes traseros se favorece porque el piso es completamente plano, pero la extensión de la parte posterior de la consola central condiciona la postura de las piernas en caso de transportar un quinto pasajero

Un detalle característico en la cabina es que las cubiertas y los paneles interiores son de muy buen ajuste y están realizados en plásticos de tacto duro, con lo que se favorece su mantenimiento y aseo, pero le resta puntos en refinamiento; en todo caso, hay insertos en piano black y apliques de tipo metalizado que amenizan y embellecen el tablero y la consola.

Recursos a bordo y seguridad

En materia de equipamiento, el hatchback de Toyota cuenta, entre otros, con encendido por botón, acceso inteligente, control crucero, sensores de luces y de lluvia, instrumentos análogos con pantalla digital para el computador a bordo, levas de cambios en el timón, elevavidrios de un solo toque en las cuatro plazas respectivas y centro de infoentretenimiento con cuatro parlantes, dos tweeters, sistema de audio Harman y pantalla táctil de 7” con conectividad Apple Car Play y Android Auto.

Uno de los aspectos más destacados de este compacto brasileño es la seguridad; de hecho, el año pasado logró cuatro estrellas en las pruebas de choque realizadas por Latin NCAP; al respecto, el Yaris está dotado con cinturones de tres puntos en las cinco plazas, siete airbags, cinco apoyacabezas y dos anclajes Isofix, entre otros. Por su parte, las asistencias de seguridad activa incluyen frenos delanteros de disco, ABS, asistencia de frenado de emergencia y distribución electrónica de frenado. Además, cuenta con control de estabilidad, control electrónico de ascenso y control de tracción, recursos que favorecen su desempeño y, por ende, la confianza del conductor.

En cuanto a su motorización, el Yaris se impulsa gracias a la gestión de un competente motor de cuatro cilindros en línea, de 1,5 litros de cilindrada y 16 válvulas, el cual cuenta con la eficiente tecnología Dual VVT-i, la cual se encarga de ajustar en forma permanente la gestión de apertura y cierre valvular, tanto en el múltiple de admisión como en el de escape; esto no solo permite dosificar mejor la potencia, sino también favorecer el ahorro de gasolina y reducir las emisiones contaminantes.

Desempeño destacado en su segmento

En cifras, el propulsor del Toyota Yaris genera 106 caballos de potencia a 6.000 rpm y 14,28 kg-m de torque a 4.200 giros. Se debe tener en cuenta que, con una relación de compresión de 11,6:1, es recomendable el uso de gasolina extra para lograr el óptimo desempeño de este motor. El complemento del sistema de propulsión del Yaris es una moderna caja CVT con convertidor de torque que no dispone modos de manejo precargados, pero que sí ofrece un sobresaliente desempeño en modo manual/secuencial, donde simula hasta siete marchas.

Con una relación peso/potencia de 10,28 kilos por cada caballo, el Yaris evidencia que el tema Sport es mucho más estético que dinámico. Su manejo es cómodo y relajado en el tráfico urbano, que resulta ideal para usar el modo automático y mantener el motor entre las 2.000 y las 2.500 rpm. En todo caso, su oferta motriz ofrece una interesante sensación de dinamismo cuando se conduce en modo secuencial (que no es la norma con una caja CVT); en esa condición los cambios se dejan progresar hasta el corte de inyección y permite jugar mucho con las reducciones de marcha para aprovechar a gusto el poderío disponible; obvio, al manejar ese ritmo se compromete el tema de consumo, pero en general, podemos decir que es un vehículo que optimiza muy bien los 11 galones de combustible que puede cargar.

En síntesis, el Toyota Yaris es una oferta costosa, pero se destaca por su particular diseño, por el buen equipamiento a bordo, particularmente en materia de seguridad, y por el paquete motor/caja, que, si bien no logra convertirlo en un verdadero “cohete de bolsillo”, sí cumple a cabalidad para lo que puedas requerirlo en nuestras calles.

Toyota Yaris a prueba

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