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Las ayudas activas son vitales para evitar accidentes

La evolución tecnológica en los carros se basa en la actualización y/o mejoramiento de los sistemas que le dan una guía en caso de riesgo.

Las ayudas activas son vitales para evitar accidentes

Si se habla de tecnología, esta nos lleva a la conducción autónoma, para liberar del tedio y el cansancio al conductor, sin embargo,  cuando se da vuelta en una calle, es fácil pasar por alto los peatones que quieren cruzarla desde la derecha o desde la izquierda.

No es fácil enseñar a los conductores a estar alerta a tantos estímulos y a reaccionar adecuadamente ellos. Y peor es el diseño de los computadores que rigen el comportamiento de los dispositivos de asistencia a la conducción.

En las casas matrices de Bosch, Continental, Delphi y Denso, entre otras, se invierten millones de dólares, en el diseño y prueba de dispositivos de reconocimiento y asistencia a la conducción.

Además de acelerar y guiar el carro a un destino predeterminado por el conductor, estos dispositivos tienen una tarea nada fácil: reconocer las señales de paso de peatones (y la presencia de estos), detener completamente el auto antes de que se pueda llegar a producir un accidente, y maniobrar el carro a través de espacios reducidos: como calles donde están parqueados a lado y lado.

Los asistentes a la conducción buscan, ante todo, lograr que el tráfico por carretera sea más seguro.

Cada año, se estima que 1,3 millones de personas en todo el mundo mueren en accidentes de tráfico.

En el 90 por ciento de los casos, el accidente se puede atribuir a un error humano.

Las investigaciones sobre accidentes apuntan a que el aumento del uso de asistentes a la conducción podría reducir los accidentes hasta en una tercera parte.

Un requisito previo para realizar las funciones de asistencia a la conducción es incorporar sensores que monitoricen de manera fiable el entorno del vehículo.

Usted puede tomar el control de la dirección eléctrica y se asegura que su carro maniobra correctamente y de forma segura a través de un espacio estrecho. El sistema también reconoce cuando un espacio es demasiado justo para pasar, advirtiendo al conductor o deteniendo el auto a tiempo antes de que los retrovisores exteriores resulten dañados.

Montada detrás del parabrisas, cerca del espejo retrovisor, la cámara controla la parte delantera del vehículo de pruebas y transmite esta información a un procesador situado en el baúl, que se encarga de analizar los datos más de diez veces por segundo.

Investigadores han desarrollado un sistema de asistencia que interviene para evitar una colisión con un peatón – como en Volvo-. A una velocidad de hasta 50 km por hora, el sistema ayuda a los conductores a frenar y a realizar una maniobra evasiva.

Si la frenada por sí sola no es suficiente para evitar atropellar a un peatón que de repente aparece delante del carro, el asistente calcula instantáneamente una maniobra evasiva. Tan pronto como el conductor da un timonazo para evitar el accidente, el sistema entra en acción para apoyar la maniobra de dirección.

El frenado de emergencia se encuentra entre los sistemas de asistencia al conductor más eficaces. En Alemania, hasta el 72 por ciento de todas las colisiones por alcance que acaban con lesiones personales podrían haberse evitado, si todos los vehículos hubieran estado equipados con este sistema de asistencia.

Hay que señalar que para una frenada automática de emergencia se necesitaba un sensor de radar o una combinación de sensores de radar y de vídeo. Pero la cámara de vídeo estéreo es una solución de un solo sensor que posibilita que varias funciones de asistencia resulten asequibles para toda clase de vehículos.

Cuando la cámara reconoce como obstáculo a otro vehículo que circula por delante en el mismo carril, el sistema de frenado de emergencia se prepara para entrar en acción. Si el conductor no reacciona, el sistema inicia una frenada a fondo.
La cámara cubre un campo de visión horizontal de 50 grados y puede tomar mediciones en 3D a una distancia de más de 50 metros.
 

Sus dos sensores de vídeo de alta sensibilidad están equipados con reconocimiento de colores y tecnología CMOS, (semiconductor complementario de óxido metálico). Tienen una resolución de 1.280 por 960 píxeles y pueden procesar también imágenes de alto contraste.

El microprocesador de alto rendimiento de la cámara de vídeo posibilita la integración de otros programas y funciones de medición, que pueden adaptarse de forma flexible, a las necesidades del mercado. 

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